Vamos a cambiar el mundo

Leyendo y leyendo encuentras perlas en frases y palabras que me hacen reflexionar y mucho. ¿No les sucede a ustedes lo mismo? Hace poco leí, en una revista digital que me llega por la gratitud de un familiar muy querido,  la frase que reza:  “La revolución empieza por uno mismo”. Y esa frase me hizo pensar en la verdad que contiene cada una de sus palabras y la intención de la frase al completo.

VAMOS A CAMBIAR EL MUNDO
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Revolución. Sí. Una palabra hiper utilizada en otros tiempos (nuestros años mozos y en todo el siglo XX) y que ahora queda ahogada por la incertidumbre y el caos mundial. Se usa para cosas inéditas como por ejemplo en un anuncio de televisión donde se dice textualmente: "la revolución del maquillaje". ¿Hasta qué punto queda devaluada la idea de revolución tan necesaria en nuestros días?. Opinen ustedes mismos.

Uno mismo. Sí, también. Estas dos palabras sí que se usan habitualmente en nuestra actualidad pero en otro sentido. Se utilizan para reclamar prerrogativas, derechos, para imponer el criterio propio y dar legitimidad a nuestra postura. Jamás lo he visto usar en nuestros días para el verdadero sentido que para mí tienen y que no es otro que referirse a lo que yo aporto, a lo que yo hago para mejorar las cosas, a mis deberes como persona responsable del mundo y ciudadano de mi país.

Es evidente la necesidad de cambiar este mundo que hemos creado, cada uno desde su responsabilidad directa o indirecta. También es clara la voluntad de hacerlo aunque, a mi entender, esa voluntad la veo más desinflada en nuestra juventud de ahora que en la de hace algunas décadas.

Para  recorrer cualquier largo o corto camino hay que dar el primer paso y aquí me vienen al pelo las palabras del psicólogo Jordan B. Peterson : "si te parece que el mundo está fatal, antes de empezar a criticarlo o a desesperanzarte, ordena tu cuarto” . Estas palabras nos ponen en alerta de que primero, ese primer paso que hay que dar, debemos darlo en nosotros mismos (en el "uno mismo" del que hablaba antes). Es decir, debo cambiar yo, ser mejor, formarme, exigirme, tener obligaciones, darme a los demás, servir a mi comunidad...

De esta manera podremos poner las bases para un país más unido, justo y digno en una transformación social, quizás lenta pero imparable.

Vamos a cambiar el mundo. ¿Quieren ustedes dar, al igual que yo, el primer paso?

Més a La Opinión de Carles Viñallonga