El excesivo proteccionismo de Trump puede llevar a EEUU a una reacción mundial que los “aparte” del mercado real

¿Y si le sale el tiro por la culata a Trump? Europa debe reaccionar

Donald Trump se ha propuesto no dejar indiferente a nadie en este mundo y en cualquier otro que exista, paralelo o no. Tras sus muchas e hiperventiladas decisiones sobre el control fronterizo o sobre la subida de aranceles e impuestos a la compra de productos dentro de su americana área de influencia, o si ahora apoyo a Rusia, a Ucrania, a nadie o monto un resort en Gaza, llega su nueva versión/decisión: ¡¡¡a por todos que son cobardes!!! pensando en el mercado mundial de aquellos que no son sus “amigos” o, como mínimo, no están bajo las alas de su protección.

Donald Trump mostrando su decisión arancelaria
photo_camera Donald Trump mostrant la seva decisió aranzelària

EEUU es un país tan tremendamente poderoso que, piensa Trump, puede tomar las decisiones económicas que le plazcan, como le plazcan y cuando le plazcan. De tal modo que si el presidente y su nutrido grupo de asesores le indican que por comprar “producto de fuera” la economía americana va a entrar en recesión un año de estos (porque hoy en día no lo está) el recuerda aquella frasecita electoral del “America First” y empieza a cortar alas y poner problemas a todo lo que se menea, o se meneaba al menos hasta este sábado, que es cuando entra en vigor la nueva política arancelaria norteamericana.

Hasta ahí, perfecto. No puedo opinar mucho porque no dispongo de los maravillosos datos necesarios, ni los conocimientos por supuesto, de los sesudos asesores yanquis para valorar el mercado interno USA y el impacto de los productos extranjeros en él. Pero que los muchachos asesores calculen que los europeos tasamos con un 20% de media los productos americanos y suba los aranceles a nuestros productos en este porcentaje, o es de tontos o de malintencionados.

Porque llamar arancel de Importación al IVA es no tener ni repajolera idea de que el IVA lo pagamos los europeos por comprar TODOS los productos que consumimos y no los fabricantes yanquis que venden en Europa. Por poner sólo un ejemplo del “maravilloso” argumentario que le han explicado a ese hombre que necesita un folio entero para estampar su firma en papel, para que tome decisiones como la de ayer.

La reacción europea, obviamente, no se ha hecho esperar y contraataca con lo mismo: subir aranceles a las importaciones de productos yanquis. Veremos si son sólo a las importaciones directas o a las que se puedan comprar a través de terceros países (México o Canadá, por ejemplo). Pero esto sólo es, en el fondo, el chocolate del loro. Lo que acaba de hacer Trump es abrir los ojos a Europa y al capital y fabricantes europeos, dándonos a entender que es mejor que nos cubramos entre nosotros y empecemos a fabricar aquí o comprar en otros lugares fuera del alcance yanqui y que sean más benignos a una Europa lenta y falta de reflejos ante ataques a la economía y a la calidad de vida que vengan de cualquier de los antaño enemigos naturales: EEUU y Rusia.

Balanza de Exportaciones-Importaciones de EEUU (España compra más que vende a EEUU) - Fuente The New York Times
Balanza de Exportaciones-Importaciones de EEUU (España compra más que vende a EEUU) - Fuente The New York Times

Se imaginan ustedes que, en lugar de comprar a los norteamericanos los productos Facebook, X, Instagram, Apple, Windows, Amazon, Ford, General Motors, Tesla, Macdonals, y demás, por poner ejemplos, fuéramos capaces de dedicarnos a fabricar y desarrollar, en lugar de a regular tasas y reglamentos de control que se ha vuelto la especialidad de Bruselas, ¿qué pasaría? Pues que acabaríamos dando ejemplo y tomando una iniciativa que destrozaría la gran economía yanqui y a sus grandes magnates.  O, al menos, no nos haría depender de ellos, que es lo que importa.

Pero claro, para eso Europa debería contar con políticos con capacidad analítica y perspectiva de tiempo que entiendan que debemos alcanzar un momento en el que dependamos de nosotros mismos y de nuestro mercado interno mucho más que llegar a fiarse de los no fiables. Es decir, de los veletas mesiánicos. Y, para empezar, los europeos deberíamos poner trabas a la compra de productos en países, como Marruecos (aceite por poner un caso), que podrán exportar a EEUU con aranceles mínimos.  

O Europa acaba ya con su política “buenista” que nos ha llevado al descontrol continuo y a los problemas de inmigración masiva, de subvención descontrolada a ONG,s que potencian el tráfico ilegal de personas, al pago de las mafias de origen, a dependencia energética externa, al desarme por la paz del mundo mundial, a intercambios “comerciales” con países que no son de fiar y que piden todo a cambio de poco o nada… O Europa se pone firme y toma iniciativas decisivas o se va a convertir, irreversiblemente, en un muñeco en manos de cualquier fuerza política, armamentística o comercial más fuerte que nosotros y con las ideas más claras.

Es momento que tomemos nota y que nos enteremos que “el proteccionismo” debe empezar aquí para que no nos afecte “el proteccionismo de allí”. Tenemos capacidad productiva, tanto tecnológica como fabril, alimentaria o energética suficiente para desarrollar nuestras fuerzas, poner pie en pared, y corregir nuestras debilidades. Si no lo hacemos y provocamos que el tiro le salga a Trump por la culata, acabaremos hablando yanqui con los ajos morados de Las Pedroñeras. Tiempo al tiempo.

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