La soledad está asociada con un mayor riesgo de: Presión arterial alta, enfermedades del corazón. obesidad, función inmunitaria debilitada, ansiedad, depresión, deterioro cognitivo, o demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer. Y suele afectar más a las mujeres (21,8%) que a los hombres (18%).
La soledad es una "plaga" silenciosa que mata
Como ciudadanos/as, deberíamos darnos cuenta de que vivimos en una sociedad cada vez más individualizada donde se ha perdido la confianza y la convivencia que hasta hace algunas décadas existía entre personas que compartían una comunidad, una calle o un barrio y que incluso la convivencia inter generacional en las viviendas ha desaparecido casi por completo. Esto ha alejado a nuestros ancianos de la convivencia familiar y social.
A pesar de los programas de prevención de entidades como la Cruz Roja o los servicios públicos municipales, son demasiadas las personas de la tercera edad que viven solos sin tener recursos de compañía o supervisión y cuando se actúa, muchas veces se llega tarde.
Ya empiezan a ser habituales las llamadas a emergencias pidiendo ayuda para entrar en viviendas de ancianos a los que no se les ve desde hace días. Los bomberos, por desgracia, tienen ya como tarea habitual la de acceder a viviendas para rescatar cadáveres de ancianos que murieron solos. Estas muertes tanto pueden producirse por accidentes domésticos, o por agravarse sus muchas dolencias sin que puedan o sepan pedir ayuda. En España es rara la semana que no se descubre un nuevo caso de muerte en soledad.
La Fundación ‘la Caixa’ entrevistó a más de 14.000 personas mayores que acudían a sus centros sociales y de ocio y les preguntó, entre otras cuestiones, por sus sentimientos de soledad. Las respuestas pusieron de manifiesto que estos sentimientos eran muy frecuentes entre las personas mayores, y que aproximadamente en una de cada seis la experiencia de soledad era muy grave.
Los ancianos suelen buscar fórmulas propias para superar su soledad que van desde estrategias proactivas y una visión positiva de la soledad a estrategias basadas en la resignación y aceptación pasiva de su situación.

¿Cómo combatir la soledad no deseada en personas mayores?
Abordar la soledad no deseada en las personas mayores requiere de un enfoque integral y de una implicación total de la ciudadanía, las Administraciones públicas y las entidades sociales y privadas que faciliten encontrar una serie de actividades y estrategias adecuadas para la inclusión social de nuestros mayores:
– Actividades recreativas y de entrenamiento cognitivo. Las actividades que implican mayores relaciones sociales y las que se dirigen al entrenamiento físico y cognitivo de las personas mayores son herramientas de gran utilidad
– Redes de apoyo comunitario. La construcción e interrelación con las redes de apoyo del entorno constituye otra medida eficaz para combatir la soledad no deseada. Así, la colaboración entre ciudadanía, recursos técnicos y profesionales y Administraciones públicas favorece intervenciones satisfactorias y beneficiosas para cualquier situación de sentimiento de aislamiento social.
– Voluntariado inter generacional y entre iguales. Los proyectos de voluntariado, a través de redes y servicios municipales o de entidades o asociaciones de ciudadanos, les hacen sentirse útiles e implicados con los problemas sociales, y les ayudan a compartir sus preocupaciones con los demás. Si además de esas acciones, se desarrollan con jóvenes y niños, el beneficio es múltiple.
– Terapias asistidas con animales y hortoterapia. Dos actividades con una gran aceptación y nivel de implicación son las terapias asistidas con animales y la de cuidar de un huerto en comunidad.
– Salas de reminiscencia. Los centros de día y residencias también adecúan espacios específicos con elementos decorativos, muebles y diferentes utensilios para recrear la vida de los hogares de hace décadas. En estos espacios se crean redes de mayores que comparten sus recuerdos y sus estilos de vida pasados, implicando también a las nuevas generaciones y comprobando las diferencias con el paso del tiempo.
Si somos conscientes de la problemática le podremos poner remedio, con la voluntad de integrar a una parte de la sociedad que cada año aumenta en número.