La soledad es un problema de salud pública que afecta a la calidad de vida de las personas

Morir en soledad no deseada

En España, se estima que el 20% de la población sufre soledad no deseada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró como un problema de salud pública mundial. Y aunque el 40% de las personas que sufren soledad no deseada en España tienen menos de 34 años, el drama se ceba con los ancianos que viven solos y a los que la sociedad ve morir en soledad (y muchas veces de forma anónima en sus domicilios) sin hacer nada al respecto.

Gent Gran - foto gencat
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La soledad está asociada con un mayor riesgo de:  Presión arterial alta, enfermedades del corazón. obesidad, función inmunitaria debilitada, ansiedad, depresión, deterioro cognitivo, o demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer.  Y suele afectar más a las mujeres (21,8%) que a los hombres (18%). 

La soledad es una "plaga" silenciosa que mata

Como ciudadanos/as, deberíamos darnos cuenta de que vivimos en una sociedad cada vez más individualizada donde se ha perdido la confianza y la convivencia que hasta hace algunas décadas existía entre personas que compartían una comunidad, una calle o un barrio y que incluso la convivencia inter generacional en las viviendas ha desaparecido casi por completo. Esto ha alejado a nuestros ancianos de la convivencia familiar y social.

A pesar de los programas de prevención de entidades como la Cruz Roja o los servicios públicos municipales, son demasiadas las personas de la tercera edad que viven solos sin tener recursos de compañía o supervisión y cuando se actúa, muchas veces se llega tarde.

Ya empiezan a ser habituales las llamadas a emergencias pidiendo ayuda para entrar en viviendas de ancianos a los que no se les ve desde hace días. Los bomberos, por desgracia, tienen ya como tarea habitual la de acceder a viviendas para rescatar cadáveres de ancianos que murieron solos. Estas muertes tanto pueden producirse por accidentes domésticos, o por agravarse sus muchas dolencias sin que puedan o sepan pedir ayuda. En España es rara la semana que no se descubre un nuevo caso de muerte en soledad.

La Fundación ‘la Caixa’ entrevistó a más de 14.000 personas mayores que acudían a sus centros sociales y de ocio y les preguntó, entre otras cuestiones, por sus sentimientos de soledad. Las respuestas pusieron de manifiesto que estos sentimientos eran muy frecuentes entre las personas mayores, y que aproximadamente en una de cada seis la experiencia de soledad era muy grave.

Los ancianos suelen buscar fórmulas propias para superar su soledad que van desde estrategias proactivas y una visión positiva de la soledad a estrategias basadas en la resignación y aceptación pasiva de su situación.

Soledad no deseada
Soledad no deseada

¿Cómo combatir la soledad no deseada en personas mayores?

Abordar la soledad no deseada en las personas mayores requiere de un enfoque integral y de una implicación total de la ciudadanía, las Administraciones públicas y las entidades sociales y privadas que faciliten encontrar una serie de actividades y estrategias adecuadas para la inclusión social de nuestros mayores:

– Actividades recreativas y de entrenamiento cognitivo. Las actividades que implican mayores relaciones sociales y las que se dirigen al entrenamiento físico y cognitivo de las personas mayores son herramientas de gran utilidad

– Redes de apoyo comunitario. La construcción e interrelación con las redes de apoyo del entorno constituye otra medida eficaz para combatir la soledad no deseada. Así, la colaboración entre ciudadanía, recursos técnicos y profesionales y Administraciones públicas favorece intervenciones satisfactorias y beneficiosas para cualquier situación de sentimiento de aislamiento social.

– Voluntariado inter generacional y entre iguales. Los proyectos de voluntariado, a través de redes y servicios municipales o de entidades o asociaciones de ciudadanos, les hacen sentirse útiles e implicados con los problemas sociales, y les ayudan a compartir sus preocupaciones con los demás. Si además de esas acciones, se desarrollan con jóvenes y niños, el beneficio es múltiple.

– Terapias asistidas con animales y hortoterapia. Dos actividades con una gran aceptación y nivel de implicación son las terapias asistidas con animales y la de cuidar de un huerto en comunidad.

– Salas de reminiscencia. Los centros de día y residencias también adecúan espacios específicos con elementos decorativos, muebles y diferentes utensilios para recrear la vida de los hogares de hace décadas. En estos espacios se crean redes de mayores que comparten sus recuerdos y sus estilos de vida pasados, implicando también a las nuevas generaciones y comprobando las diferencias con el paso del tiempo.

Si somos conscientes de la problemática le podremos poner remedio, con la voluntad de integrar a una parte de la sociedad que cada año aumenta en número.

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